El público sabe diferenciar los contenidos que recibe o consume; sabe que la publicidad o la información de un espacio pagado está teñido de las intenciones del emisor (empresa o su representante) de hacer que él, el consumidor potencial,  piense que su producto o servicio es bueno, independientemente de que así lo sea.

Sin embargo, al leer una nota de prensa o un reportaje, y debido a la intervención de un periodista –de quien se espera contraste de fuentes y la búsqueda de la verdad- la credibilidad de esa información es mayor, lo que permite generar o formar una opinión que, a la larga, resultará más beneficiosa para la empresa, sus productos y servicios.

El hecho de que un tercero hable de nuestra marca, empresa, producto o servicio, cambia la percepción que el consumidor potencial pueda tener. El cambio puede ser positivo o negativo, de acuerdo con la información que dispone el periodista.

Por ello es importante que la empresa administre adecuadamente sus contenidos y que sea clara y concisa a la hora de responder los requerimientos periodísticos o cuando sus voceros son entrevistados.

Por otro lado la exposición mediática que tienen las marcas, empresas, productos y servicios, relacionada con mensajes publicitarios suele estar condicionada por distintas campañas, que no necesariamente se sostienen en el tiempo, lo que hace que la marca solo alcance visibilidad esporádica o efervescente. Esto se puede mejorar con una planificación eficiente, pero los resultados no serán tan efectivos como si se combinan estos mensajes publicitarios con los informativos.

El top of mind suele ser importante para las marcas, éste se refiere a la recordación. La recordación, a su vez, está relacionada con la exposición que la persona tiene a la marca; sin embargo no es suficiente: debemos aspirar a significar algo (mejor si es positivo) en la mente y en la vida de nuestros consumidores o clientes. Eso se logra con información.

No basta con ver una dramatización de lo bien que funciona un detergente para ropas, por qué no escuchar a las personas que se ganan la vida lavando ropa ajena, a las lavanderas de un hotel, de un hospital, de un equipo de fútbol que, como expertas, seguro tendrán mucho que decir. Un reportaje, en ese sentido, será mucho más efectivo que un spot publicitario, sobre todo si se añaden elementos de interés periodístico, como el cuidado al medio ambiente (debido a la fórmula del detergente, que efectivamente debe ser así si queremos comunicar ese hecho), el ahorro de agua y dinero con el uso de ese producto específico, la inocuidad del producto en su contacto con la piel, etc.

Así, la información nos ayuda no solo a estar en la mente de nuestros clientes y potenciales clientes por más tiempo, sino que le aporta valor a la marca lo que, a la larga, puede lograr más ventas. Es importante aclarar que información y publicidad no compiten si son bien administradas y gestionadas, es decir: si van articuladas; de hecho se apoyan mutuamente y promueven la consecución de los objetivos corporativos.

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